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| RELIGIOSIDAD |
 El
Papa Pío XII declara el día 1ª de noviembre
de 1950, este dogma de la Asunción de Maria en cuerpo
y alma a los cielos.
Era una verdad católica admitida por los cristianos
y propagada por el arte y la literatura, desde los primeros
siglos del Cristianismo, así como el Magisterio de
la Iglesia, y era celebrado en las liturgias cristianas de
todo el mundo. Pero no era dogma hasta esta fecha.
El papa en su encíclica demuestra, con riqueza de argumentos
teológicos y bíblicos y con una gran abundancia
de textos patrióticos y literarios, la verdad de esta,
hasta entonces pía creencia.
Desde hacia muchos siglos todos creían
como verdad de fe los dogmas de la Maternidad Divina y de
la virginidad de Maria. El Dogma sobre la inmaculada Concepción
no fue definido hasta el 8 de diciembre de 1844, por el Papa
Pío IX con la Bula “INEFFABILIS DEUS”.
Las palabras mas importantes de la Bula de Pío XII,
después de traer toda clase de argumentos sacados de
la teología, Sagrada Escritura, los Santos Padres,
la Tradición, las Liturgias, etc.… eran estas:
“pronunciamos, declaramos y definimos ser dogma de Revelación
Divina, que la Inmaculada Madre de Dios, Siempre Virgen Maria,
Cumplido el curso de su vida terrena, fue asunta en cuerpo
y alma a la gloria celeste”.
(AAS 42(1950) 770).
El Papa no menciona si la Virgen murió
o no, o como fue esta muerte. Eso no entra en las verdades
de fe. Lo que interesa es demostrar y creer que la Virgen
Maria, acabado su tiempo de vivir en la tierra, fue asunta
en cuerpo y alma a los cielos sin haberse corrompido aquel
cuerpo que era la misma carne de Jesús, “de la
cual nació Jesús”, y en cuyo seno quiso
habitar durante 9 meses. No es este el lugar ni hay espacio
para ello, el probar con argumentos bíblicos del Antiguo
y Nuevo Testamento de Tradición, tomado de los Santos
Padres a través de toda la historia y de la liturgia
en todos los ritos, que siempre celebraron esta creencia.
Termina el Papa con el argumento de común asentimiento,
es decir, la creencia de todos los cristianos y los millares
de peticiones que llegaron a Roma para que este dogma fuera
definitivo.
Este dogma nos estimula a pensar en las cosas
de arriba, usando las de abajo, en tanto cuanto nos sirvan
para alcanzar aquéllas.
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| MENSAJE PASTORAL |
La virgen María es la joven judía
esposa de San José, madre de Jesús de Nazaret,
a quien la comunidad Cristiana confiesa como madre del Mesías;
del Hijo de Dios hecho hombre.
Es la mujer que sigue con atención, los pasos de su
hijo, guiada por el espíritu de fe que la va conduciendo
hacia la misión y la identidad de su hijo.
Siempre estuvo al lado de su hijo, comprometida
en su actividad apostólica (CF. Jn 2,1-11); la encontramos
finalmente a su lado en el momento de sufrir al pie de la
cruz (CF. Jn 19,25-27);
La iglesia no duda en atribuir a María
un oficio subordinado. Lo experimenta continuamente y lo recomienda
al corazón de los fieles para que, apoyados en esta
protección maternal, se una más íntimamente
al mediador y salvador.
A
la virgen María, nosotros los cristianos, la vemos
como la joven de Nazaret que acogió libremente la invitación
de Dios para hacer miembro del género humano a su hijo
el Salvador. Con su respuesta, cooperó activamente
en la realización del ministerio de la salvación,
encomendada a su hijo Jesucristo, con su servicio obediente,
su disponibilidad sin reservas, su fe sólida y su amor
hasta el sacrificio, especialmente al pie de la cruz de su
hijo. Esta misma mujer nos acompaña en nuestro caminar
hacia el reino de los cielos en tantas advocaciones que le
damos, ejemplo: Virgen de Guadalupe, del Rosario, de la Asunción,
etc.
Pbro. Rudy Santos Rivas Olivares
Parroco.
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